Gasoleo B

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Descripción:

El gasóleo del tipo B es el destinado a uso agrícola, aunque también puede ser usado como combustible de calefacción. Su color original es transparente aunque, antes de salir de la planta de carga (CLH habitualmente), se le añade un colorante rojo que permite distinguirlo de los otros dos tipos de gasóleo. Sus propiedades y composición son similares a las del gasóleo A pero, a diferencia de éste, no tiene que ser mezclado con Biodiesel. La principal diferencia con el gasóleo de automoción radica en el precio. El gasóleo B tiene un tipo de impuestos reducido o bonificado -de ahí que también sea conocido con el nombre de “Gasóleo Bonificado”- lo que conlleva, por una parte, a una reducción del precio y, por otra, a un mayor control fiscal.

Ficha técnica

Nosotros, basándonos en nuestra experiencia con este tipo de productos, recomendamos utilizar este tipo de gasóleo como combustible de calefacción.

Para más información: 

¿Por qué gasóleo B y no C para la calefacción?

Puede sonar extraño que siendo el gasóleo C el de calefacción no se recomiende su uso para tal fin. Existe, a nuestro parecer, una explicación lógica que se basa en diferentes motivos.

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  • EL PRECIO: Con la actual legislación, los tipos impositivos reducidos son iguales para el gasóleo B que para el C. Esto hace que la diferencia en precio entre ambos combustibles sea prácticamente inexistente, o tan pequeña que sea fácilmente asumible. En algunas ocasiones el precio del C ha llegado a estar por encima del B.
  • EL MANTENIMIENTO DE LAS CALDERAS: La principal diferencia física entre estos dos tipos de gasóleo está en su densidad: en el gasóleo C, ésta es algo mayor -alrededor de un 5%- . Esto se consigue añadiendo parafinas al producto. Dichas parafinas provocan que el punto de enturbiamiento y el punto de obstrucción de flitro frío suban. Esto significa que el producto pierde sus cualidades, debido a la solidificación de las parafinas a una temperatura más alta de la que lo hace el gasóleo B. Como consecuencia, se aprecia la aparición de residuos sólidos, comúnmente conocidos como “natas”, en los depósitos, lo que a su vez conlleva la obstrucción de los filtros de la caldera y, en la mayoría de los casos, averías importantes.
  • LA DEMANDA DEL MERCADO: La posibilidad de utilizar el gasóleo B como combustible de calderas ha creado un mercado importante de este producto, al menos en nuestro ámbito territorial, lo que nos permite tener mayor disponibilidad  en épocas de  mucha demanda, precios realmente competitivos y simplificar la distribución, ofreciendo mejor servicio a los clientes.
  • LA CONTAMINACIÓN: El contenido de azufre del gasóleo B es ligeramente inferior al del C, lo que le hace menos contaminante. Es cierto que la diferencia es muy pequeña y que este motivo, por sí sólo, no haría decantar la balanza hacia el lado del B, pero unido a los motivos anteriores hace que sea un factor más a tener en cuenta.

Por estos motivos, que se basan en nuestra experiencia y en datos técnicos que la respaldan, actualmente recomendamos el uso de gasóleo B en lugar del C como combustible de calefacción. Esto no significa que el C sea un producto de mala calidad o inadecuado para su uso, nada más lejos de la realidad, lo que sostenemos es que, en el entorno actual, es más adecuado el uso del gasóleo B y por eso lo comercializamos como combustible para calefacción.